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Gestión de certificaciones de obra: qué son, tipos, proceso y cómo digitalizarlas

Certificaciones de obra: qué son, tipos, procesos y digitalización

Las certificaciones de obra son documentos que recogen y valoran económicamente los trabajos ejecutados durante un periodo determinado o hasta una fecha concreta. Permiten relacionar el avance físico de la construcción con su valoración económica y sirven de base para gestionar los pagos conforme al contrato.

Para una constructora, tienen además una consecuencia financiera directa: son un mecanismo para convertir el trabajo ejecutado en facturación y, posteriormente, en cobros. Porque un proyecto puede avanzar según la planificación pero si la empresa tarda en medir los trabajos que se realizan, preparar la certificación, resolver discrepancias y obtener su aprobación, también puede retrasar la entrada de dinero.

Así que gestionar las certificaciones de obra afecta a la tesorería, además de al control de costes, el seguimiento del presupuesto y la previsión del margen. Por eso su objetivo es saber cuánto se ha ejecutado, cuánto puede certificarse, cuánto se ha aprobado, cuánto se ha facturado y cuánto se ha cobrado.

Aquí es donde entra el ERP para constructoras con gestión de certificaciones, un sistema de planificación de recursos empresariales especializado que permite relacionar presupuesto, mediciones, producción, certificaciones, facturación y gestión económica en un mismo entorno.

De todo ello hablamos en este articulo, donde nos centramos en explicar qué es una certificación de obra, sus tipos, el proceso que se sigue para su implementación, los errores más frecuentes, cómo digitalizarlo todo y el beneficio de ello.

¿Qué es una certificación de obra y para qué sirve?

Las certificaciones de obra recogen las unidades de obra ejecutadas (cada elemento concreto en el que se divide el presupuesto y que puede medirse y valorarse) y establecen su estimación económica conforme a los precios y condiciones aplicables al proyecto.

Las unidades de obra pueden ser metros cúbicos de hormigón, metros cuadrados de tabiquería o unidades de ventanas instaladas. Su medición determina cuánto se ha ejecutado y su certificación traduce esas cantidades en una valoración según las condiciones del contrato.

Por ejemplo, si el presupuesto contempla 10.000 m² de tabiquería y, durante un periodo determinado, se han ejecutado 1.200 m², el equipo registra esa cantidad y aplica los precios que correspondan. La certificación incorpora después esa producción al control económico de la obra.

Se trata de una información que también permite conocer el avance acumulado: si una obra contratada por 12 millones de euros acumula certificaciones por 4,8 millones, se puede relacionar ese 40% económico con el avance físico, el plazo consumido y los costes registrados.

Diferencia entre certificación de obra y factura

La certificación y la factura forman parte del mismo circuito económico pero son documentos diferentes.

La certificación de obra acredita y valora trabajos ejecutados según el procedimiento establecido para el proyecto. Mientras la factura es el documento mercantil y fiscal que documenta la operación económica correspondiente.

Por tanto, una certificación aprobada puede servir como base para la facturación pero no debe confundirse con la propia factura. La diferencia resulta especialmente importante para tesorería, ya que obra ejecutada, obra certificada, importe facturado e importe cobrado son cuatro magnitudes diferentes.

Quién emite y quién aprueba la certificación

El procedimiento de certificación de obra cambia según el contrato y según sea proyecto privado o de contratación pública.

En una obra privada, por ejemplo, la constructora suele preparar sus mediciones y la documentación económica necesaria para acreditar el avance. La dirección facultativa participa en su comprobación, mientras que la propiedad (empresa promotora o cliente) interviene según el circuito establecido contractualmente.

Por ejemplo, el jefe de obra puede cerrar las mediciones mensuales de un edificio de oficinas, mientras la dirección de ejecución revisa las cantidades y el cliente valida los importes teniendo en cuenta el procedimiento acordado.

En cuanto a la obra pública, existe un régimen específico: el Reglamento General de la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas establece que la dirección de obra realiza mensualmente las mediciones y el director redacta la relación valorada y expide posteriormente la certificación correspondiente.

Es decir, en todas las obras la certificación no la emite siempre el mismo agente: en obra privada hay que revisar el contrato y en obra pública, seguir el procedimiento normativo definido.

Certificaciones de obra_quién las emite

Qué debe incluir una certificación de obra

El contenido concreto de las certificaciones de obra depende de cada proyecto y del régimen contractual. Eso sí, una certificación debe ofrecer información suficiente para identificar qué se está valorando y cómo se obtiene el importe.

Como criterio práctico de gestión, interesa recoger: 

  • La identificación de la obra y del periodo
  • Los datos de las partes
  • Las partidas presupuestarias
  • Las unidades y cantidades ejecutadas
  • Los precios aplicables
  • La valoración acumulada
  • Las cantidades previamente certificadas
  • El importe correspondiente al periodo y, cuando proceda, retenciones, descuentos o ajustes

El dato más importante es la conexión con las partidas del presupuesto para que la dirección de la constructora sepa qué trabajos explican ese importe y cuánto queda pendiente.

Además, la documentación debe permitir reconstruir el histórico. Es decir, si una partida acumula 400.000 euros certificados, debería ser posible diferenciar qué importe correspondía a certificaciones anteriores y qué cantidad se incorpora en el periodo actual.

Base legal de las certificaciones en España

En este aspecto hay que diferenciar entre obra pública y privada.

  • En contratación pública, la principal referencia es la Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público (LCSP).
    Su artículo 240 establece que la Administración expedirá mensualmente, con carácter general y salvo que el pliego establezca otra cosa, certificaciones que comprendan la obra ejecutada conforme al proyecto, durante el periodo correspondiente. Estos abonos tienen consideración de pagos a cuenta y quedan sujetos a las rectificaciones derivadas de la medición final.
    Por su parte, el Real Decreto 1098/2001, que aprueba el Reglamento General de la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas, desarrolla el procedimiento. La dirección realiza la medición mensual de las unidades ejecutadas, el director redacta la relación valorada a origen, tomando esas mediciones y los precios contratados, y sobre esa base se expide la certificación.
  • En obra privada hay que atender especialmente al contrato y al marco jurídico aplicable a la relación entre las partes. 

Tipos de certificaciones de obra

No todas las certificaciones responden a la misma necesidad. Pueden variar por periodicidad, momento del proyecto, destinatario o naturaleza de los trabajos reconocidos.

Para una constructora interesa diferenciar, al menos, las certificaciones ordinarias, las de cierre, las relacionadas con subcontratación y las situaciones en las que se reconocen determinados acopios.

Certificación mensual ordinaria

Es la certificación periódica que recoge el avance de los trabajos y permite realizar un seguimiento continuado de la producción. Una periodicidad que aporta una ventaja de gestión: ayuda a detectar desviaciones durante la ejecución y no cuando la obra ya está prácticamente terminada.

En contratación pública, la LCSP (Ley de Contratos del Sector Público) establece precisamente la periodicidad mensual como regla general, salvo previsión contraria del pliego.

Certificación final de obra

La certificación final recoge los ajustes económicos correspondientes una vez realizada la medición general y completado el procedimiento aplicable al cierre.

No debe confundirse con el certificado final de obra, documento técnico vinculado a la finalización de la edificación. Aunque las expresiones son similares, cumplen funciones diferentes.

Por ejemplo, en una urbanización se han podido realizar certificaciones mensuales provisionales sobre pavimentos, redes o alumbrado. Pero la medición final permite comprobar las cantidades efectivamente ejecutadas y realizar los ajustes que procedan.

En contratación pública, la LCSP regula específicamente la recepción, medición y certificación final de las obras, por lo que debe atenderse al procedimiento establecido en la normativa y en el contrato.

Certificación de subcontratas y proveedores

La constructora también necesita validar la producción que sus subcontratistas solicitan cobrar. Desde el punto de vista económico, este proceso controla el coste reconocido frente al proveedor.

Imaginemos una empresa instaladora que ha contratado la climatización de un hotel. Presenta mensualmente los trabajos realizados en conductos, equipos y sistemas de distribución, mientras el equipo de obra comprueba las cantidades según el contrato antes de autorizar económicamente el avance.

Aquí aparece una comparación especialmente útil: certificación al cliente frente a producción reconocida a las subcontratas. Si la empresa reconoce sistemáticamente más producción a sus proveedores de la que consigue certificar al cliente, puede aparecer un desfase de margen o tesorería que conviene analizar cuanto antes.

Certificación de acopios y materiales en obra

Un acopio es un material adquirido y almacenado para incorporarlo posteriormente a la construcción. Su reconocimiento económico no es automático, dependiendo del contrato y del régimen aplicable.

En contratación pública, el artículo 240.2 de la LCSP contempla abonos a cuenta por determinadas operaciones preparatorias, entre ellas acopios de materiales o equipos de maquinaria pesada adscritos a la obra, siempre bajo las condiciones establecidas y con las garantías correspondientes.

Por ejemplo, una obra puede requerir una compra anticipada de equipos de climatización de elevado importe pero que esos equipos estén almacenados no significa por que puedan certificarse, pues habrá que comprobar las condiciones contractuales.

Certificación de obra pública

La certificación de obra pública sigue un procedimiento más reglado.

La dirección realiza mensualmente la medición de las unidades ejecutadas y a partir de esas cantidades y de los precios contratados, el director de obra redacta la relación valorada a origen. Posteriormente se expide la certificación.

Además, la certificación mensual tiene carácter de pago a cuenta. La propia LCSP aclara que no supone la aprobación y recepción de las obras incluidas en ella.

En cuanto al pago, la LCSP establece que la Administración debe abonar el precio dentro de los 30 días siguientes a la aprobación de las certificaciones o documentos de conformidad, con los requisitos establecidos por la propia norma para la presentación de la factura.

Certificación de obra: ejemplo práctico

A continuación ponemos un ejemplo completo, para entender mejor la relación entre presupuesto, medición, certificación y cobro.

Supongamos que tenemos una promoción residencial de 100 viviendas con un presupuesto contratado para el capítulo de estructura de 1.200.000 euros. Al terminar abril, ésta acumula trabajos valorados en 350.000 euros, cantidad que ha seguido el circuito correspondiente.

Durante mayo se ejecutan nuevos trabajos y la medición acumulada a final de mes eleva el valor de la producción de estructura hasta 480.000 euros. De esta forma: 

  • El valor acumulado a final de mayo es de 480.000 euros.
  • El reconocido anteriormente, de 350.000 euros.
  • Y el incremento del periodo, de 130.000 euros.

La constructora presenta esos 130.000 euros dentro de la certificación correspondiente pero durante la revisión se detecta una discrepancia de 5.000 euros en determinadas unidades y finalmente se reconocen 125.000 euros conforme al procedimiento establecido.

Los 5.000 euros restantes no deberían desaparecer del control, han de quedar identificados como una diferencia pendiente de resolver, justificar o tratar según corresponda.

El ejemplo muestra por qué una certificación necesita trazabilidad: la dirección de la constructora quiere conocer que este mes se han certificado 125.000 euros pero también necesita saber qué producción los origina, qué parte se ha discutido, qué importe queda pendiente y qué impacto tendrá sobre la facturación y la previsión de cobro.

El proceso de certificación de obra paso a paso

Aunque cada contrato introduce particularidades, la gestión interna puede organizarse mediante un circuito estable, en el que se lleva el dato desde la obra hasta la gestión económica, sin romper su trazabilidad.

Este proceso de certificación de obra pasa por 10 etapas. 

1. Revisión de las condiciones contractuales

El primer paso consiste en conocer las reglas antes de iniciar las certificaciones. La empresa debe identificar periodicidad, fechas de cierre, precios, criterios de medición, documentación necesaria, retenciones, agentes que intervienen y procedimiento para resolver discrepancias.

Por ejemplo, una promoción BTR (Build to Rent) puede establecer un cierre mensual y una fecha límite concreta para presentar las mediciones. Saber cuál es permite organizar el trabajo del equipo de producción.

2. Medición en campo: unidades realmente ejecutadas por partida

La medición determina cuánto trabajo se ha realizado y debe asociarse a las partidas del presupuesto, que identifican una tarea concreta, su unidad de medida, cantidad prevista y precio.

Si una partida contempla 500 m³ de hormigón y durante el mes se han ejecutado 80 m³, esa cantidad debe quedar registrada con la documentación necesaria.

En obra pública, el reglamento exige, además, especial atención a aquellos trabajos cuyas dimensiones vayan a quedar posteriormente ocultas, para permitir su medición antes de que ya no puedan comprobarse físicamente.

Certificaciones de obra_mediciones en campo

3. Comparativa con el presupuesto de contrata

La medición debe contrastarse con las cantidades y precios contratados. Un análisis con el que se detectan partidas agotadas, excesos de medición, unidades pendientes o modificaciones.

Por ejemplo, si se presupuestaron 2.000 m² de fachada y la medición acumulada alcanza 1.950 m² cuando todavía queda una cuarta parte del edificio por ejecutar, existe una señal que requiere revisión. Puede tratarse de un error de medición, una modificación de proyecto o una desviación respecto a las cantidades presupuestadas.

4. Revisión de precios, modificaciones y unidades nuevas

No basta con comprobar cantidades, también hay que determinar qué precio corresponde aplicar. Una unidad nueva o modificada necesita el tratamiento contractual que proceda antes de incorporarse al circuito económico.

Por ejemplo, si el promotor cambia el acabado del pavimento de un edificio terciario, la constructora debe identificar cómo afecta esa modificación a mediciones, precios y certificación. Este control evita introducir como producción ordinaria trabajos cuyo reconocimiento económico todavía está pendiente.

5. Preparación de la certificación

Con las mediciones revisadas se prepara el documento correspondiente: la certificación, que debe mostrar de forma comprensible las partidas, cantidades, precios, importes del periodo y acumulados necesarios para seguir la evolución.

En una obra de 20 millones de euros, esto permite consultar cuánto se ha certificado de estructura, instalaciones o acabados sin reconstruir manualmente varios meses de documentos.

6. Presentación y gestión de la aprobación

La certificación de obra entra después en el circuito de comprobación definido para el proyecto. Un proceso que puede implicar a la dirección facultativa, la empresa promotora, el project manager o gestor del proyecto, y otros responsables según la organización y el contrato.

Por ejemplo, si la constructora presenta 600.000 euros y finalmente se reconocen 570.000, interesa saber qué partidas explican los 30.000 euros de diferencia. Ese dato afecta a la previsión de facturación y tesorería.

7. Emisión de la factura cuando corresponda

Una vez completado el procedimiento contractual correspondiente, administración puede gestionar la facturación. 

Aquí resulta especialmente útil que certificación y gestión administrativa estén conectadas. Porque si se han aprobado 570.000 euros, el departamento administrativo no debería tener que reconstruir el importe consultando correos electrónicos y hojas de cálculo de producción.

8. Registro de vencimientos y previsiones de cobro

El circuito económico continúa después de facturar. Es entonces cuando tesorería debe conocer los vencimientos y controlar cuándo está previsto que entre el dinero.

Una constructora puede tener cinco obras con una producción elevada y, al mismo tiempo, sufrir tensiones de caja si existe una distancia importante entre los momentos de ejecución, certificación, facturación y cobro. Por eso conviene controlar esas cuatro fechas por separado.

9. Conciliación de certificaciones de cliente y subcontratas

La empresa debe comparar también lo que consigue reconocer frente al cliente con lo que reconoce económicamente a sus proveedores y subcontratistas.

Si una subcontrata de instalaciones solicita el 80% de una partida y la constructora solo ha podido certificar al cliente el 55%, existe un desfase que debe explicarse. Puede responder a materiales acopiados, criterios de medición distintos o condiciones contractuales diferentes. También puede anticipar una desviación de margen.

10. Actualización de la previsión económica de la obra

El cierre de certificación debe alimentar el control de gestión. La dirección necesita comparar presupuesto, producción, certificación, costes y cobros para actualizar su previsión.

Por ejemplo, una partida puede mostrar un avance del 70% en costes y de solo un 55% en producción reconocida. La diferencia merece análisis antes de que termine la obra.

Errores frecuentes en la gestión de certificaciones

Como hemos visto, hay muchos pasos a seguir y muchas cosas a tener en cuenta, por lo que es fácil que surjan problemas en la gestión de certificaciones de obra, en especial cuando la información técnica y la económica evolucionan por caminos distintos.

A contnuación te explicamos los errores más frecuentes que suelen surgir en en este proceso.

Desviaciones entre certificado y ejecutado real

Las certificaciones de obra deben guardar relación con la obra realmente ejecutada, porque certificar menos trabajo del realizado puede retrasar el reconocimiento económico. En definitiva, certificar cantidades incorrectas puede generar discrepancias y rectificaciones posteriores.

Por ejemplo, si una constructora deja durante dos meses fuera de certificación una partida de carpintería ya ejecutada, seguirá financiando los costes asociados mientras retrasa su incorporación al circuito de cobro.

Retrasos en la cadena de aprobación

Una certificación que llega tarde puede desplazar todo el proceso posterior y el problema aumenta cuando no existe información sobre quién tiene pendiente cada revisión.

Un documento puede permanecer varios días con el jefe de obra, pasar después a dirección facultativa y llegar finalmente a administración cuando el cierre de facturación ya se ha producido. Por eso la digittalización del circuito permite identificar estados, responsables y fechas.

Falta de trazabilidad entre certificaciones y partidas presupuestarias

La trazabilidad consiste en poder seguir un dato desde su origen hasta su resultado final. Y una certificación pierde capacidad de control cuando utiliza conceptos que no pueden relacionarse fácilmente con el presupuesto.

Por ejemplo, una partida de instalaciones eléctricas puede tener presupuesto inicial, contratación de proveedores, costes reales, mediciones y certificaciones. Pero si cada departamento utiliza códigos diferentes, calcular su desviación requiere conciliaciones manuales.

Por eso, una estructura común permite comparar esas magnitudes sobre la misma partida.

Cómo digitalizar las certificaciones de obra con un ERP

En la gestión de certificaciones de obra es necesaria la conexión de procesos y departamentos. Ahí es donde entra la digitalización y el uso de un ERP especializado en construcción, que permite relacionar las certificaciones con presupuesto, mediciones, ejecución y gestión administrativa.

Para llevar a cabo esta digitalización hay que seguir varios pasos.

Automatización de mediciones y flujos de aprobación

La digitalización de las certificaciones empieza por conectar las mediciones de las unidades ejecutadas con las partidas del presupuesto. Algo en lo que ayuda mucho un ERP de construcción, pues facilita el registro de estas mediciones dentro de la estructura económica del proyecto. De esta forma, cada cantidad ejecutada queda relacionada con su partida, su precio y el presupuesto previsto. 

El sistema permite, por tanto, el cálculo y seguimiento de los importes acumulados y facilita la comparación de lo ejecutado con lo presupuestado y certificado anteriormente.

Por ejemplo, una promoción contempla una partida de 4.000 m² de tabiquería y, hasta abril, se habían medido y certificado 1.600 m². En mayo, el equipo de obra registra otros 500 m² ejecutados y, al trabajar sobre la misma estructura presupuestaria, el responsable puede consultar el avance acumulado de la partida y preparar la nueva certificación sin reconstruir el histórico en diferentes archivos.

La automatización también resulta útil durante el flujo de aprobación para completar el proceso de certificación. En una gestión manual, las mediciones pueden pasar del jefe de obra al responsable de producción y después al promotor o cliente mediante hojas de cálculo, documentos adjuntos y correos electrónicos. Pero cada intercambio aumenta el riesgo de trabajar con una versión desactualizada o perder el seguimiento de una corrección.

Por eso es tan importante contar con un sistema digital que permita estructurar mejor ese circuito y mantener la información centralizada. Si durante la revisión se modifica una medición o se rechaza parte de una partida, la empresa puede conservar la relación entre la cantidad propuesta inicialmente y la aceptada, siempre que la configuración y las funcionalidades del sistema implantado contemplen ese nivel de seguimiento.

Pensemos en una certificación mensual presentada por 620.000 euros, que durante la revisión se cuestionan 15.000 euros correspondientes a dos partidas. Para la dirección financiera resulta fundamental identificar qué importes se han modificado, cuál es el motivo y si podrán reconocerse en un periodo posterior. Porque esa información afecta a la previsión de facturación y cobro.

La automatización hace que se reduzcan tareas administrativas y se mantengan conectados presupuesto, medición y certificación. Eso sí, el jefe de obra sigue teniendo que comprobar qué se ha ejecutado y los responsables correspondientes deben revisar y validar las cantidades, para llevar a cabo un buen control económico de la construcción. 

Integración directa con contabilidad y tesorería

Una certificación tiene mayor valor para la dirección de la constructora cuando se relaciona con los procesos administrativos y financieros, pues se evita que producción mantenga una cifra de avance, administración otra de facturación y finanzas una tercera previsión manual.

Porque una obra puede presentar un margen operativo correcto y, sin embargo, acumular un retraso considerable en el cobro de sus certificaciones. Así que se necesita distinguir ambos problemas y la integración permite analizar cada fase del ciclo económico con información coherente.

Cómo alinear obra, presupuesto y tesoreria

Trazabilidad total: de la partida al cobro

Un sistema integrado permite seguir la evolución económica desde las unidades de obra hasta los procesos posteriores. Es decir, la empresa puede analizar cuánto presupuesto tenía una partida, qué producción se ha registrado, cuánto se ha certificado y qué información económica está asociada.

Por ejemplo, ante una desviación de 70.000 euros en estructura, los responsables pueden recorrer el camino desde el dato agregado hasta las partidas que explican la diferencia. El mismo principio funciona en sentido contrario: desde una partida concreta se puede reconstruir su evolución durante el proyecto.

Beneficios de digitalizar las certificaciones de obra

Digitalizar el proceso de gestión de certificaciones de obra aporta valor cuando reduce tiempos y mejora la calidad del dato. 

Aquí los 5 beneficios que tienen un impacto directo en el negocio de la constructora:

1. Reduce trabajos administrativos duplicados. Una misma medición puede alimentar diferentes fases del proceso sin necesidad de volver a introducir manualmente los datos. 

2. Mejora la previsión de tesorería. La empresa puede diferenciar producción, certificaciones pendientes, importes aprobados y procesos de cobro. Por ejemplo, el director financiero puede anticipar una tensión de caja causada por retrasos en varias certificaciones, aunque las obras estén produciendo según lo previsto.

3. Facilita el control del margen. Certificaciones y costes pueden analizarse sobre una estructura económica común. Así, una partida de fachada puede mostrar que los costes reconocidos a subcontratas avanzan más rápido que la producción certificada al cliente.

4. Reduce errores de versión. Los equipos trabajan sobre datos estructurados en lugar de intercambiar archivos con diferentes versiones. 

5. Mejora la trazabilidad. Cada cifra puede relacionarse con su origen y ante una discrepancia de certificación, el responsable puede localizar las partidas afectadas y analizar su histórico sin reconstruir meses de correos.

Prinex: gestión de certificaciones integrada en el ERP de construcción

Prinex ERP para constructoras integra la gestión de las certificaciones dentro de un entorno diseñado específicamente para ellas. Incluye: 

  • Presupuestos y mediciones
  • Contabilidad y procesos automatizados
  • Licitación, seguimiento y control de partidas
  • Mano de obra, maquinaria y certificaciones
  • Tesorería e impuestos
  • Facturación electrónica

En el ámbito concreto de las certificaciones de obra, Prinex permite trabajar con mediciones de unidades de obra, manejar diferentes versiones de presupuestos, controlar la producción realizada y gestionar acopios. También, emitir certificaciones y facturarlas mediante tránsito de estados.

La funcionalidad de certificación a clientes incorpora información del promotor o entidad pública contratante, datos de la obra y el contratista, medición de partidas o trabajos, e importe de la certificación. 

Además Prinex Construcción se integra con la factura electrónica, ofrece la posibilidad de extraer certificaciones en formato Excel, contempla el control de ejecución de contratos, pedidos, albaranes y proformas, imputaciones a unidades de obra y rutas de validación interdepartamentales para facturas.

Con todo ello se evita la fragmentación de información.

Así se ve la ventaja competitiva de un ERP sectorial, su especialización, ya que se ha diseñado sabiendo que una constructora no trabaja solo con ingresos y gastos, sino que también necesita relacionar esos datos con obras, unidades, mediciones, contratos, producción, maquinaria, materiales y certificaciones.

Si quieres analizar cómo trasladar este circuito a un entorno integrado, puedes solicitar una demostración de Prinex para Constructoras y revisar el proceso sobre las necesidades concretas de tu empresa.

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Preguntas frecuentes sobre certificaciones de obra

Estas preguntas concentran algunas de las búsquedas y dudas habituales alrededor de las certificaciones de obra. Las respuestas sirven como referencia rápida, aunque las condiciones concretas deben comprobarse siempre en el contrato y, cuando corresponda, en la normativa aplicable.

¿Qué es una certificación de obra?

Es un documento que recoge y valora económicamente los trabajos ejecutados en una obra durante un periodo o hasta una fecha determinada.

Por ejemplo, si durante junio se ejecutan 300 m³ de hormigón previstos en el presupuesto, la certificación recoge la medición y su valoración conforme a las condiciones aplicables.

¿Para qué sirve una certificación de obra?

Acredita económicamente el avance de los trabajos y forma parte del proceso que permite gestionar los pagos correspondientes.

También aporta información para controlar el presupuesto, la producción y las desviaciones de la obra.

¿Cómo hacer una certificación de obra?

El proceso parte de la medición de las unidades ejecutadas. Después se contrastan con el presupuesto y las condiciones contractuales, se valoran las partidas y se prepara la documentación para su revisión y aprobación.

La empresa debe conservar, además, el histórico para diferenciar los importes acumulados de los correspondientes al periodo actual.

¿Quién firma una certificación de obra?

Depende del tipo de obra y del procedimiento aplicable:

  • En contratación pública, el Reglamento establece que el director de obra expide la certificación sobre la base de la relación valorada. 
  • En obra privada hay que atender a las funciones de los agentes y al procedimiento establecido en el contrato.

¿Es lo mismo una certificación de obra que una factura?

No. La certificación valora los trabajos ejecutados y la factura documenta la operación económica a efectos mercantiles y fiscales.

La certificación puede servir de base para la posterior facturación conforme al procedimiento contractual.

¿Cada cuánto se hacen las certificaciones de obra?

La periodicidad depende del contrato.

La certificación mensual es habitual y, en contratación pública, constituye la regla general salvo que el pliego establezca otra cosa.

¿Qué significa certificar a origen?

Significa presentar la valoración acumulada desde el comienzo de la obra hasta la fecha de referencia.

En contratación pública, el Reglamento establece que la relación valorada se redacta mensualmente a origen sobre la base de las mediciones y los precios contratados.

Por ejemplo, si una partida acumulaba 200.000 euros en abril y alcanza 260.000 euros en mayo, el acumulado a origen muestra 260.000 euros, mientras que la diferencia permite identificar el nuevo avance.

¿Se pueden certificar materiales acopiados?

Depende de las condiciones aplicables.

  • En contratación pública, la LCSP contempla determinados abonos a cuenta por acopios de materiales y equipos de maquinaria pesada, bajo las condiciones y garantías establecidas.
  • En una obra privada habrá que revisar el contrato. Tener el material comprado y almacenado no implica automáticamente que pueda incluirse en una certificación.

¿Cuándo se cobra una certificación de obra?

No existe una respuesta única válida para cualquier obra,pues el plazo depende del régimen aplicable y de las condiciones contractuales.

  • En contratación pública, la LCSP (Ley de Contratos del Sector Público) establece un plazo de 30 días desde la aprobación de la certificación para el abono por la Administración. Esto queda sujeto a las condiciones que establece el artículo 198, incluida la correcta presentación de la factura.
  • En obra privada deben revisarse el contrato y la normativa aplicable a los plazos de pago. 

¿Qué diferencia hay entre certificación mensual y certificación final?

La mensual permite valorar periódicamente el avance de la obra y la final interviene en el cierre económico, conforme a la medición y al procedimiento correspondiente.

La certificación mensual permite gestionar pagos a cuenta durante la ejecución, mientras la final sirve para ajustar las cantidades al cierre.

¿Qué ventajas aporta un ERP a las certificaciones de obra?

Un ERP especializado, como Prinex Construcción, conecta presupuesto, mediciones, producción, certificaciones y procesos administrativos.

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