El Build to rent ha llegado para afianzarse en el sector inmobiliario español como un fenómeno alternativo. La vivienda en alquiler ha registrado un aumento en la demanda, sobre todo tras la pandemia, como consecuencia de una serie de cambios en los patrones sociodemográficos y las barreras que existen a la hora de adquirir un inmueble.

El mercado residencial para alquilar consiguió facturar 600 millones de euros en el primer semestre del año, una cifra muy positiva teniendo en cuenta la paralización del mercado en los primeros meses de pandemia en España.

Y es que las barreras económicas para comprar una casa se han agudizado. La precariedad laboral, con unos salarios por debajo de la media europea (2.7 puntos en 2020 según el VII Monitor Anual Adecco sobre salarios) y su escasa capacidad de ahorro, ha hecho que los jóvenes españoles tengan más complicado que nunca el acceso a una vivienda en propiedad.

El principal problema con el que se encuentran los jóvenes que buscan comprarse una vivienda es que necesitan aportar una gran parte del capital. Por regla general, los bancos suelen otorgar hipotecas de hasta el 80% u 85%, son muy pocos los casos que sobrepasan ese porcentaje. Si nos centramos en la ciudad de Madrid, un inmueble de unos 40 m2 tendría un precio medio de 150.000 euros. Teniendo en cuenta simplemente el precio de la vivienda, el comprador debería aportar de inicio entre 20.000 y 30.000 euros, una cantidad muy lejos de la capacidad de muchos jóvenes. Tal y como explica Daniel del Pozo, responsable de Idealista/data, “Uno de los problemas de acceso a la vivienda es el ahorro. Hay gente con puestos de trabajo e ingresos solventes, pero no ahorros”. A todo ello habría que sumarle unos gastos obligatorios de entre el 10% y 12% donde se incluirá la tasación de la casa, el notario, el registro y todos los gastos correspondientes (IVA, ITP…).

Además, para poder hacer frente al pago de la cuota hipotecaria, la mayoría de jóvenes deberían destinar el 60,4% de su sueldo neto, muy por encima del 30% que las entidades financieras suelen emplear como criterio para determinar la viabilidad de un préstamo hipotecario.

Si bien es cierto que el acceso a una compra en propiedad se plantea imposible para un gran número de usuarios, también se observan una serie de cambios en los patrones sociodemográficos. El perfil del español que comparte piso ha evolucionado, ya no es un mercado propio de estudiantes, ahora lo forman personas en activo que optan por este mercado ante la imposibilidad de acceder al alquiler de larga duración o porque prefieren destinar sus ingresos a otras preferencias.

Los Millenials han sido el conjunto poblacional que más ha impulsado el alquiler. Este grupo es lo suficientemente amplio como para poder cambiar las tornas del sector, es por ello que las empresas constructoras tienen un ojo puesto en este segmento. También la forma en la que abordar a este público para quienes las nuevas tecnologías son cotidianas y la comercialización digital puede marcar la diferencia. Basándonos en los datos proporcionados por CBRE España, debemos considerar que el 68% de estos jóvenes prefiere alquilar cuando llegue el momento de su independencia frente al 16% que puede o quiere comprarse una casa.

El alquiler se ha convertido en la tabla de salvación para este grupo, posibilitando un modo de vida totalmente diferente al que tendrían si se decantaran por la compra de una vivienda. El alquiler ofrece la posibilidad de vivir en zonas céntricas donde predomina el ocio, la cultura y los comercios. Una zona totalmente inaccesible para comprar una vivienda.

A pesar de los cambios en las tendencias, donde los jóvenes evitan atarse a una residencia fija y a una hipoteca en busca de una mayor libertad económica, las barreras que existen para acceder a una vivienda en propiedad son demasiado grandes y posiblemente la causa con más peso en el incremento en la demanda de alquileres. Según los datos de pisos.com un 60% de los Millenials que vivían en alquiler antes de la pandemia afirmaban “Quiero comprar una casa, pero no puedo”.

Recientemente, la Comunidad de Madrid consciente de esta situación ha decidido avalar a los jóvenes menores de 35 años en la compra de su primera vivienda. Así lo anunció, Isabel Díaz Ayuso en el primer Debate del Estado de la región, en el que se destacó la puesta en marcha del programa Primera Vivienda.

La Comunidad de Madrid destinará a este compromiso 12 millones de euros para avalar, al menos, 5.000 hipotecas de jóvenes madrileños que den el paso de comprar su primera vivienda y presenten solvencia económica, pero carezcan de ahorros previos suficientes.