El confinamiento derivado de esta pandemia mundial nos ha hecho reflexionar sobre muchos aspectos de nuestras vidas. Uno de los más importantes gira en torno a nuestro hogar, el uso que le damos, la forma en la que utilizamos las diferentes zonas de nuestra casa y el valor que le damos a cada una de ellas. ¿Me gusta la zona en la que resido? ¿Me gustaría estar en una zona más alejada del centro urbano? Todo esto se ha visto reflejado en los hábitos de búsqueda y compra de inmuebles residenciales de una manera muy rápida. Otros productos como coches, viajes, moda, ocio, han pasado a un plano inferior, dando una gran relevancia al hogar por encima de todo.

Los clientes están buscando aumentar el tamaño de sus hogares, disponer de más luz, tener una terraza, un balcón, etc. Desde que se decretó el estado de alarma, el porcentaje de búsquedas en el centro de la ciudad ha caído del 44% al 38%.

Los balcones, las terrazas o un jardín, el tener contacto directo con el exterior, es ahora más atractivo que nunca. El COVID ha hecho que nos demos cuenta de lo importante que resulta disfrutar del aire libre sin tener que salir de casa.

Pero no solo el contacto con el aire libre nos ha hecho replantear lo que buscamos en un hogar. Durante el confinamiento, millones de personas han tenido que trabajar desde sus casas. Muchos de estos trabajadores han tenido que adaptar habitaciones de su hogar, como el salón o el dormitorio, para teletrabajar de la mejor manera durante este periodo. La posible adaptación del teletrabajo como una fórmula normalizada para el desarrollo de nuestro empleo en un futuro próximo, ha hecho que sean muchas las personas que ya busquen una habitación adicional donde colocar un despacho totalmente adaptado.

Un espacio para hacer ejercicio y una cocina con mayor almacenamiento son también algunas de las necesidades que se plantean muchos usuarios, aunque no las consideren algo esencial. El cierre de los gimnasios y la prohibición de salir a correr, ha obligado a muchas personas a mantenerse en forma desde casa, con rutinas adaptadas al espacio y los materiales de los que disponen. Por lo que respecta a la cocina, tras el aumento del tamaño de las compras la ampliación del espacio en el que poder preparar y almacenar comida ha cobrado especial relevancia.

Pero no solo han cambiado las preferencias a la hora de comprar una vivienda, sino que, también, se ha cambiado la forma en la que las promotoras muestran las viviendas disponibles a los interesados. Los recorridos virtuales han cogido mayor peso como fórmula de venta, ya que es mucho más fácil imaginarse viviendo en la casa real que vamos a comprar, que realizar un esfuerzo imaginativo a través de unos planos referenciales.

El COVID19 ha marcado un antes y un después en el proceso y las preferencias de compra en el sector inmobiliario. Técnicas como la realidad virtual, videoconferencia, firma digital, y otras herramientas tecnológicas de relación con clientes, han aportado una gran ventaja competitiva a las empresas más digitalizadas del sector, las cuales han podido adaptarse mucho mejor durante esta situación tan complicada para todos.

El verdadero reto es entender cuánto de todo esto se va a considerar una excepción puntual y, para aquella otra parte que continuará con nosotros, cómo tenemos que adaptar nuestra compañía, nuestros procesos y nuestros productos.