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Control presupuestario en construcción: cómo hacerlo bien y evitar desviaciones

Control presupuestario en construcción

Una obra puede estar dentro del presupuesto sobre el papel y, al mismo tiempo, generar una desviación que todavía no aparece en contabilidad. Basta con que haya pedidos emitidos pendientes de facturar, trabajos ejecutados por subcontratas aún no certificados o consumos de materiales que no se han imputado correctamente.

Este desfase explica buena parte de la complejidad del control presupuestario en construcción, en el que no basta con comparar la valoración inicial y las facturas contabilizadas. 

¿Cuánto se ha contratado y cuánto se ha ejecutado? ¿Qué se ha pagado y qué previsión de gastos queda? Estas son las preguntas a las que debemos responder, porque el control presupuestario consiste precisamente en cotejar de forma periódica lo previsto con la ejecución real, para identificar desviaciones y tomar medidas correctoras. 

En construcción, además, esta comparación debe realizarse con suficiente detalle para localizar el origen del problema, si lo hay: obra, capítulo, partida, proveedor, subcontratista, material o recurso.

En este artículo explicamos cómo organizar ese control económico de la construcción, qué indicadores conviene utilizar y cómo la tecnología puede ayudar a reducir desviaciones antes de que afecten al margen del proyecto.

¿Qué es el control presupuestario en construcción?

En términos generales, el control presupuestario hace referencia al proceso de seguimiento mediante el que una empresa revisa los costes previstos y los que se producen durante la ejecución del proyecto y analiza las diferencias entre ambos.

Aplicado a una constructora, se empieza con un presupuesto estructurado y continúa durante toda la obra. El equipo registra contrataciones, compras, consumos, producción, certificaciones y otros costes. Después, coteja la información con lo previsto, para determinar si cada partida evoluciona según lo esperado. Su objetivo no consiste únicamente en identificar sobrecostes, sino en anticiparlos. 

Pensemos en una partida de instalaciones presupuestada en 500.000 euros. Se han contabilizado hasta el momento 280.000 y, si miramos exclusivamente el dato contable, todavía quedan 220.000 euros disponibles. Pero supongamos que existen, además, contratos y pedidos pendientes por 190.000, mientras el equipo técnico estima otros 70.000 para completar los trabajos. El coste final previsto asciende a 540.000, lo que supone una desviación esperada de 40.000 euros, aunque las facturas registradas todavía no la muestran.

Ese es el tipo de información que necesita un director de obra para intervenir con margen.

Infografía del proceso de control presupuestario en construcción

Control presupuestario genérico vs control de obra: diferencias clave

Como hemos visto, el control presupuestario empresarial suele comparar ingresos y gastos reales con una valoración aprobada para un periodo concreto. Así, se puede comprobar si la organización evoluciona conforme a sus objetivos económicos o hay que corregir desviaciones.

Sin embargo, una obra añade varias capas de complejidad:

  • Primero, existe una estructura técnica de capítulos y partidas. Cada coste debe relacionarse con el elemento constructivo que lo genera: un exceso de gasto en estructura requiere decisiones distintas a una desviación en instalaciones, fachadas o acabados.
  • Segundo, hay una dimensión temporal. No podemos interpretar correctamente un coste sin conocer cuánto trabajo debería haberse ejecutado en una fecha concreta.
  • Tercero, intervienen diferentes estados económicos. Una compra puede estar comprometida, el material puede haberse recibido y consumido y, sin embargo, la factura todavía no se ha contabilizado o pagado.
  • Cuarto, la producción física y el coste deben analizarse conjuntamente. Haber consumido el 60% del presupuesto cuando se ha ejecutado el 70% de una partida puede ser razonable. Pero haber consumido ese mismo 60% con un avance del 35%, requiere analizar qué está pasando.

Por eso, el control de costes de obra necesita conectar información económica, contractual y productiva, pues si cada área trabaja con datos distintos, el presupuesto pierde capacidad como instrumento de gestión.

Presupuesto de licitación, de adjudicación y de ejecución: no son lo mismo

Conviene distinguir también los diferentes presupuestos que pueden coexistir en la gestión de proyectos de construcción, ya que utilizarlos indistintamente puede generar comparaciones incorrectas.

  1. El presupuesto de licitación es la valoración económica que sirve de referencia para presentar una oferta o concurrir a la contratación de una obra. Refleja unas hipótesis concretas sobre precios, cantidades, rendimientos y condiciones conocidas en ese momento.
  2. El presupuesto de adjudicación recoge las condiciones económicas finalmente aceptadas cuando se formaliza la contratación. Puede diferir del presupuesto de licitación por descuentos, negociaciones, cambios de alcance u otras condiciones acordadas.
  3. Y el presupuesto de ejecución, que debe servir como referencia operativa para controlar cómo se va a construir realmente. Tiene que trasladar el proyecto a partidas, cantidades, costes previstos y recursos suficientemente detallados para poder compararlos después con la evolución de la edificación.

Esta distinción tiene una consecuencia práctica: un presupuesto puede ser adecuado para presentar una oferta y resultar insuficiente para controlar la obra. Por ejemplo, una partida agregada de instalaciones por 900.000 euros aporta poca capacidad de análisis durante la ejecución, así que separar climatización, electricidad, fontanería, protección contra incendios y otras especialidades permite saber qué componente genera la desviación y actuar sobre él.

Las 3 dimensiones del control presupuestario en obra

A todo esto hay que añadir los tres estados distintos del coste: comprometido, devengado y pagado. Permiten conocer la posición económica de una obra pero ni representan lo mismo, ni ocurren necesariamente en el mismo momento.

Una empresa puede haber contratado un trabajo que todavía no se ha ejecutado. Puede haber recibido un servicio que aún no ha pagado. Y puede tener un desembolso de tesorería que corresponde a una obligación generada semanas antes. Separar estas tres dimensiones evita interpretar como presupuesto disponible cantidades que, en la práctica, ya están comprometidas.

Control de costes comprometidos: pedidos y contratos firmados

El coste comprometido se refiere a obligaciones económicas que la empresa ya ha adquirido, aunque todavía no se hayan convertido completamente en coste ejecutado o factura pagada. Es donde entran, por ejemplo, contratos con subcontratistas y pedidos a proveedores. 

El seguimiento de todo esto permite conocer cuánto presupuesto permanece realmente libre antes de autorizar nuevas compras, ampliaciones o contrataciones. También ayuda a detectar desviaciones en el momento de contratar. 

Por ejemplo, si una partida presupuestada en 300.000 euros necesita finalmente una contratación por 330.000, existe una desviación potencial de 30.000 antes de empezar los trabajos. Esperar a recibir las facturas solo retrasa la detección.

Control de costes devengados: trabajo realmente ejecutado

El devengo reconoce económicamente un coste cuando se produce el hecho que lo genera, con independencia de cuándo se facture o se pague.

En una obra, esta distinción resulta especialmente útil con las subcontratas, porque una puede haber ejecutado durante el mes trabajos valorados en 60.000 euros y todavía no haber emitido o tramitado la factura correspondiente. Desde el punto de vista del control económico, ese trabajo existe.

Por eso, el responsable de obra necesita conocer qué parte del contrato se ha ejecutado realmente. Si no, puede encontrarse con un cierre contable aparentemente favorable, que solo responde a un retraso administrativo.

La diferencia entre comprometido y devengado también aporta información: el primero muestra obligaciones futuras y el segundo refleja el trabajo ya realizado. Así que relacionar ambos ayuda a calcular cuánto queda pendiente de ejecutar dentro de los contratos existentes y qué necesidades adicionales pueden aparecer hasta la finalización.

Control de costes pagados: tesorería y flujo de caja

El coste pagado corresponde a las salidas efectivas de dinero y su seguimiento pertenece principalmente a la gestión de tesorería y al flujo de caja. Pero no debe confundirse con la rentabilidad económica de la obra.

Es posible que una partida se esté ejecutando dentro del presupuesto y provocar temporalmente tensiones de tesorería, si los pagos a proveedores se producen antes que los cobros de las certificaciones. También puede ocurrir lo contrario: una buena posición de caja en un momento determinado no garantiza que el proyecto vaya a terminar dentro de lo presupuestado.

Por eso, dirección financiera y de obra necesitan observar indicadores relacionados, aunque distintos: una perspectiva responde a cuánto está costando producir y la otra, a cuándo entra y sale el dinero.

Por qué fallan los controles presupuestarios en construcción

Las desviaciones no siempre proceden de una mala estimación inicial y pueden aparecer también porque la información económica llega tarde, las compras y la ejecución utilizan datos diferentes o el nivel de detalle impide localizar el origen del sobrecoste.

El problema se agrava cuando el presupuesto funciona como documento de partida y deja de utilizarse como referencia diaria durante la obra. Por eso es tan importante contar con información actualizada según los KPI’s clave de construcción que se marquen. 

Presupuesto inicial desconectado de la ejecución real

Un presupuesto solo sirve para controlar cuando su estructura se puede relacionar con la ejecución. Si el departamento de estudios utiliza unas partidas, compras trabaja con otra clasificación y administración imputa los gastos a unidades contables diferentes, comparar información exige conciliaciones manuales.

El resultado puede ser técnicamente correcto al final del mes pero poco útil para la gestión diaria. Además, hay que mantener la trazabilidad de los cambios, pues una modificación de proyecto, una unidad adicional o un cambio de alcance aprobado alteran las previsiones económicas. Así que conviene registrar estos cambios sin borrar la referencia original.

De esta forma, podemos diferenciar una desviación causada por una ejecución ineficiente y una derivada de un cambio de alcance aprobado. Mezclarlas conduce a conclusiones equivocadas.

Cómo alinear obra, presupuesto y tesoreria

Datos que llegan tarde: la semana pasada ya no se puede corregir

El valor de un dato sobre costes depende también de cuándo llega. Imaginemos que durante tres semanas aumenta el consumo de hormigón respecto a las mediciones previstas. Si los partes de obra se consolidan al final de mes, la desviación aparecerá cuando buena parte de la estructura afectada ya esté ejecutada.

El dato seguirá siendo válido para contabilidad pero para la gestión tendrá menos valor.

Lo mismo sucede con horas de maquinaria, mano de obra, pedidos urgentes o ampliaciones de subcontratos. Cuanto mayor sea la distancia entre el hecho económico y su registro, menor será el tiempo disponible para corregirlo.

Por eso, la frecuencia de actualización debe adaptarse al ritmo de cada proyecto. A veces el cierre mensual servirá para determinadas necesidades financieras, mientras que algunas partidas activas requerirán de seguimiento semanal o, incluso, diario.

Falta de desglose por partida, subcontrata y obra

Una desviación global dice cuánto se ha separado un proyecto de la previsión pero no explica el porqué. Puede ser por instalaciones con un sobrecoste importante, por ahorro en acabados, por costes indirectos superiores a los previstos…

De ahí que el análisis deba bajar hasta un nivel que permita asignar causas y responsabilidades. Esto no significa crear cientos de categorías, sino hacerlas coincidir con la forma de contratar, comprar, producir y medir la obra.

En definitiva, una buena estructura dentro del presupuesto permite pasar del dato global a la partida concreta y, cuando sea necesario, al proveedor, subcontrata, contrato o pedido que explica la desviación.

Indicadores clave del control presupuestario en obra

Esto nos lleva a hablar del cuadro de mando para una constructora, que necesita métricas que expliquen en qué punto está la obra, hacia dónde se dirige y qué partidas requieren intervención. Para ello existen cuatro indicadores que permiten tener perspectivas complementarias sobre el control presupuestario en construcción.

Desviación acumulada por partida

La desviación por partida mide la diferencia entre el coste de referencia y el observado o previsto.

La fórmula para calcularlo es sencilla:

Desviación (%) = (coste real o previsto − coste presupuestado) / coste presupuestado × 100

Control presupuestario en construcción. Fórmula para calcular desviación del coste

Si una partida tiene un presupuesto de 200.000 euros y su coste final previsto asciende a 220.000 euros, la desviación será del 10%: (220.000 − 200.000) / 200.000 × 100 = 10%

Eso sí, hay que especificar siempre qué estamos comparando, si lo hacemos con facturas contabilizadas o con una estimación del coste final. Para la dirección de obra, la segunda perspectiva suele aportar mayor capacidad preventiva.

Coste real vs coste previsto a fecha

Comparar el gasto acumulado con el presupuesto total puede inducir a error. Lo mejor es relacionarlo con lo que estaba previsto ejecutar hasta la fecha de corte.

Si a 30 de junio, una partida tenía previsto alcanzar un coste acumulado de 400.000 euros y presenta uno real de 460.000, existe una diferencia de 60.000 euros. Pero todavía falta una comprobación: cuánto trabajo se ha realizado realmente.

Si la obra está adelantada respecto al programa, parte de la diferencia puede deberse simplemente a que se ha producido más de lo previsto, pero si el avance físico es inferior al planificado, el dato adquiere otra lectura.

Por eso, coste, tiempo y producción deben analizarse juntos.

Rentabilidad estimada a fin de obra (EAC)

La estimación del coste a la finalización proyecta cuánto costará el proyecto cuando termine. Y es uno de los indicadores con mayor utilidad en la toma de decisiones, porque incorpora el futuro al análisis.

Una forma operativa de calcularlo consiste en sumar:

Coste incurrido + Coste pendiente estimado = Coste final estimado

Control presupuestario en construcción: fórmula para calcular la estimación de coste final

Si una obra presupuestada en 10 millones acumula 6 de coste y el equipo estima que necesita otros 4,5 para finalizar, el EAC (Estimate at Completion) sería de 10,5 millones. Algo que supondría una desviación prevista de 500.000 euros.

Lo importante es no confundir la proyección con un dato contable cerrado. Una estimación es útil precisamente porque puede cambiar cuando aparece nueva información.

Curva S: avance físico vs avance económico

La Curva S representa de forma acumulada la evolución de un proyecto a lo largo del tiempo. Recibe ese nombre porque muchos proyectos presentan un avance lento al comienzo, más rápido durante la fase central y de nuevo más lento en el cierre.

Puede utilizarse para representar avance físico, valor económico ejecutado o desembolsos. Y su valor aparece al comparar curvas: 

  • Si el avance económico crece mucho más rápido que el físico, debemos investigar la causa. Puede existir un problema de productividad, compras anticipadas, partidas con estructuras de coste particulares o simplemente una diferencia entre el criterio utilizado para medir ambas magnitudes.

La curva no proporciona por sí sola el diagnóstico, sino que señala dónde debemos mirar.

Cómo reducir las desviaciones presupuestarias con tecnología

Llegados a este punto, hay que advertir que la tecnología no corrige una mala medición, ni sustituye un presupuesto bien estructurado. Su valor está en conectar datos que ya existen y reducir el tiempo que transcurre entre una operación y su impacto en el control económico.

Esto resulta especialmente relevante para empresas que gestionan varias obras simultáneas y necesitan aplicar criterios homogéneos de seguimiento.

ERP de construcción vs Excel: qué pierdes sin herramienta especializada

Excel sigue siendo útil para cálculos, análisis puntuales y simulaciones, pero no tanto para llevar un control centralizado de varias obras.

  • Su primera limitación es la actualización. Alguien tiene que recopilar datos de compras, contratos, almacenes, partes y contabilidad para trasladarlos a la hoja.
  • La segunda es la trazabilidad. Cuando existen varias versiones del mismo archivo resulta más difícil determinar cuál contiene el dato vigente, quién modificó una previsión y por qué.
  • Y la tercera, la integración. El presupuesto puede estar en una hoja, las contrataciones en otra aplicación y las facturas en el sistema contable. Cada transferencia manual añade tiempo y posibilidades de error.

Frente a ello, un ERP especializado en construcción integra los procesos económicos y operativos en un único sistema de información: el pedido, el contrato, el consumo, la producción o la certificación pueden alimentar el control económico sin reconstruir periódicamente la información desde archivos separados.

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Alertas automáticas antes de que la desviación sea irreversible

Una herramienta de control presupuestario, además, puede aplicar reglas sobre los datos disponibles para identificar situaciones que requieren revisión.

Por ejemplo, una compañía puede establecer un umbral interno para revisar una partida cuando el coste comprometido se aproxima al presupuesto disponible o cuando la previsión de cierre supera determinada tolerancia.

Son alertas útiles pero deben estar bien configuradas, porque si cualquier pequeña variación genera una notificación, el equipo terminaría por ignorarlas. Y si el umbral es demasiado amplio, la advertencia llega cuando queda poco margen de actuación.

Así que conviene establecer reglas distintas según el importe, el riesgo y la fase de cada partida. También hay que diferenciar entre alerta y decisión, porque el sistema puede señalar que una contratación supera la previsión pero debe ser el responsable del proyecto quien analice si existe un cambio de alcance, un error presupuestario, una variación de precios o una necesidad técnica justificada.

Automatizar la detección ahorra tiempo, aunque no elimina el criterio profesional.

Del parte de obra al coste en tiempo real

Una parte importante del control presupuestario nace en la obra. Es en ella donde los partes registran información sobre trabajos realizados, mano de obra, maquinaria, materiales y otras variables de producción. Si estos datos se integran con el sistema de gestión, pueden alimentar el seguimiento económico con menos retraso.

Por ejemplo, en una excavación, el presupuesto parte de determinados rendimientos de maquinaria, horas de trabajo y volumen previsto. Durante la ejecución, los partes muestran que las horas de excavadora por metro cúbico están superando la estimación. No hace falta esperar a la factura final del proveedor para saber que existe un riesgo económico, pues el dato productivo ya permite revisar la previsión.

Esta conexión entre producción y gasto es una de las claves para reducir costes en construcción de forma controlada, localizando ineficiencias, evitando consumos innecesarios, mejorando contrataciones y actuando sobre desviaciones cuando todavía existe capacidad de respuesta.

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Prinex: control presupuestario en tiempo real integrado en el ERP de construcción

Tal como hemos ido viendo en estas líneas, el control presupuestario en construcción mejora cuando presupuesto, contratación, ejecución y costes utilizan una fuente común de información. 

Eso es lo que ofrece Prinex Construcción, ERP para Constructoras diseñado para integrar la gestión y el control de obras y proyectos. Sus funcionalidades clave son: 

  • Contabilidad y procesos automatizados. 
  • Presupuestos de obra con descompuestos. 
  • Licitación, seguimiento y control de partidas. 
  • Mano de obra, maquinaria y certificaciones. 
  • Tesorería e impuestos. 
  • Y facturación electrónica. 

Una integración que permite relacionar procesos que afectan directamente al control económico de una obra: 

  • El presupuesto y las mediciones establecen la referencia. 
  • Las ofertas y contrataciones permiten trasladar esa planificación al proceso de compra y contratación. 
  • La ejecución, producción y consumos incorporan información sobre lo que sucede durante la obra. 
  • La gestión de mano de obra, maquinaria y almacenes añade costes y recursos que también deben considerarse. 
  • Y la certificación conecta el avance ejecutado con la gestión financiera.

La información económica y productiva se gestiona dentro del mismo entorno, por lo que el equipo puede analizar la obra sin depender de hojas de cálculo. Esto también mejora la trazabilidad entre la previsión inicial y los movimientos que explican la situación actual.

Son aspectos que adquieren especial relevancia cuando una constructora gestiona varios proyectos simultáneamente. La Dirección necesita poder analizar cada obra y, al mismo tiempo, obtener una visión consolidada que permita comparar resultados y detectar dónde se concentran los riesgos económicos.

De ahí la importancia de una herramienta que conecte datos técnicos y económicos para saber qué está ocurriendo con el margen de cada obra antes de llegar al cierre. Ahí está el ERP de construcción Prinex.

Preguntas frecuentes sobre control presupuestario en construcción

El control económico de una obra genera dudas porque conviven presupuesto, producción, contratación, contabilidad y tesorería. Estas son algunas de las preguntas más habituales.

¿Qué es el control presupuestario de una obra?

Es el proceso mediante el que una constructora compara los costes previstos con los comprometidos, ejecutados y registrados durante el proyecto.

Su finalidad es identificar desviaciones, analizar sus causas y actualizar la previsión de coste final, con el objetivo de tomar decisiones durante la ejecución.

¿Cómo se calcula una desviación presupuestaria?

Una fórmula básica compara el coste con el presupuesto de referencia:

Desviación = coste − presupuesto

Para expresarla como porcentaje:

Desviación (%) = (coste − presupuesto) / presupuesto × 100

La fórmula debe acompañarse siempre de una definición del coste utilizado, porque puede tratarse de coste contabilizado, comprometido, ejecutado o coste final previsto. Sin esa precisión, dos informes pueden mostrar porcentajes distintos y ser ambos matemáticamente correctos.

¿Con qué frecuencia se debe controlar el presupuesto de una obra?

Depende del ritmo de ejecución y del riesgo económico de cada proyecto.

El cierre mensual sigue siendo útil para el control y análisis financiero. Sin embargo, determinadas partidas necesitan un seguimiento más frecuente: contrataciones, consumos o unidades con elevada variabilidad pueden requerir revisión semanal.

El criterio debe ser operativo: el dato tiene que llegar antes de que desaparezca la capacidad de corregir la desviación.

¿Cómo reducir costes en construcción sin afectar a la calidad?

El primer paso consiste en identificar dónde se genera el coste y por qué.

A partir de ahí, la reducción de costes puede proceder de una mejor planificación de compras, una negociación más precisa con proveedores y subcontratas, unos desperdicios menores, mejores rendimientos de mano de obra y maquinaria, una detección temprana de errores que evite rehacer trabajos o el uso de herramientas digitales que ayuden en los procesos.

El objetivo debe ser eliminar ineficiencias. Reducir especificaciones, controles o prestaciones sin analizar sus consecuencias puede trasladar el coste a fases posteriores.

¿Qué diferencia hay entre coste comprometido, devengado y pagado?

El coste comprometido representa obligaciones económicas ya contratadas. El devengado refleja bienes o trabajos que ya se han recibido o ejecutado. Y el pagado muestra la salida efectiva de tesorería.

Una misma operación pasa por estos estados en momentos diferentes, así que analizarlos por separado permite distinguir el riesgo presupuestario de la situación de caja.

¿Qué información debe contener un buen informe de control de costes de obra?

Como mínimo, debería permitir consultar presupuesto de referencia, coste comprometido, coste ejecutado o registrado, previsión del coste pendiente y estimación del coste final.

Además, conviene relacionar estas cifras con el avance físico y permitir bajar desde el total de la obra hasta capítulos y partidas. Porque el informe debe responder rápidamente a cuatro preguntas: dónde existe una desviación, cuál es su importe, qué la está causando y qué impacto puede tener al final de la obra.

¿Excel sirve para controlar los costes de una obra?

Puede servir para proyectos sencillos, cálculos específicos o análisis complementarios pero sus limitaciones aumentan cuando intervienen varias obras, usuarios, proveedores, contratos y fuentes de información. 

En escenarios complejos crecen el trabajo manual, los problemas de versiones y las conciliaciones entre sistemas. De ahí que un ERP especializado, como Prinex ERP Construcción, aporte mayor valor, pues conecta en un mismo sistema presupuesto, contratación, compras, ejecución y gestión económica.

¿Qué es el EAC en construcción?

EAC significa Estimate at Completion o estimación del coste a la finalización. Indica cuánto se prevé que costará una obra cuando termine, teniendo en cuenta la información disponible en el momento del análisis.

Su utilidad está en anticipar el resultado: conocer que una obra ha gastado 6 millones de euros aporta información histórica pero saber que, con las tendencias actuales, terminará costando 500.000 euros más de lo presupuestado, es lo que permite tomar decisiones.

¿Qué papel tiene la curva S en el control presupuestario?

La Curva S permite representar la evolución acumulada del proyecto y comparar el avance planificado con el real. Puede utilizar datos físicos, económicos o de desembolsos.

Sirve como indicador visual de posibles desviaciones: cuando las curvas se separan, el equipo debe analizar qué está provocando la diferencia. De esta forma, complementa el análisis por partidas. 

¿Cómo ayuda un ERP a evitar desviaciones presupuestarias?

Un ERP para construcción puede centralizar los procesos que generan información económica durante la obra. Algo que reduce las cargas manuales y facilita relacionar lo presupuestado con contrataciones, ejecución, consumos, recursos y certificaciones.

En el caso de Prinex ERP para Constructoras, la documentación de producto incluye precisamente la gestión de certificaciones, mediciones, compras, logística y almacén, además de otras funcionalidades específicas relacionadas con la ejecución de obra.

La herramienta aporta información pero la capacidad de evitar una desviación depende después de la calidad del dato, de los procedimientos de la empresa y de la rapidez con la que sus responsables actúen sobre él.

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